Nuestro primer y más grande mandamiento de parte de Dios es amarlo a Él sobre todas las cosas, con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente. (Mateo 22:37) Ministrar al Señor es nuestra prioridad antes que ministrar a la gente. El “primer amor” es para Jesús.
“Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicarán.” Isaías 43:21 |